domingo, 6 de noviembre de 2016

La mujer de Praga.

La mujer de Praga , un relato ficticio

                                                   


Tenia 23 años cuando conocí a Sonsoles, acababa de terminar derecho y me disponía a preparar unas oposiciones de notaria, era el deseo de mis padres, siempre fui buen estudiante. Saqué derecho con una buena nota media y ahora venía lo peor, días y noches de estudio, de no tener un momento de asueto, solo había un objetivo,las oposiciones,había dudado entre abogacía del estado y notaria, pero al final pensé que esta ultima era mas relajante en cuanto a forma de trabajo.

Un día de estos ,que los compañeros te llaman para salir a tomar una cerveza,aparqué un poco los apuntes, y bajé , entonces vivíamos en una calle muy conocida de Granada, un poco mas abajo del Suizo. Y fue aquella tarde-noche cuando conocía a Sonsoles, una chica mona, estudiante de historia , con tan solo 19 años, charlamos un rato y quedé en llamarla unos días mas tarde. No fue un encuentro de esos memorables, que pasan a la historia de la literatura, fue simplemente in : que chica mas mona y agradable.

Y asi comienza una relación que duraría 5 años, entre apunte y apunte nos veíamos entre semana, alguna tarde, y algún sábado que íbamos a bailar. Llegó el momento de las presentaciones familiares y Sonsoles encajó en la familia, ideal , comentó mi madre, la misma opinión tuvo mi padre y mis dos hermanas.

Después de mucho esfuerzo no conseguí sacar la plaza de notaria, me había presentado en tres ocasiones, y decidí cambiar de rumbo, como mi padre trabajaba en un bufete de abogados, me metió de pasante. Y a los dos años Sonsoles insinuó, que para cuando sería el enlace, y fue entonces cuando pusimos fecha, un día de Junio del año 77 ,con buen tiempo. Fue una boda clasica, donde todo salió a pedir de boca.

Mis hermanos que ya para entonces trabajaban, decidieron regalarnos el viaje de boda, no queríamos un destino clásico, en aquel entonces estaba de moda Paris, Londres, y Roma, los mas snobs apostaban por Nueva York. Pero después de ver distintas opciones, decidimos un destino algo más trasgresor, y elegimos Checoslovaquia, lugar desconocido para los españoles de aquellos años. No era fácil, pues había que ir a una embajada, creo que la francesa y pedir alli el visado de entrada,pues España no tenía relación con países comunistas.

Antes de tomar el avión, tuve un extraño presentimiento, fue en la iglesia de los Jeronimos, lugar donde tuvo lugar la ceremonia. Tenía el presentimiento de haberme casado porque en realidad, no había conocido a otra, o mejor dicho , a otra que me gustara más, Sonsoles era la chica ideal, que toda madre desea como nuera ¿pero era la esposa que yo deseaba?

Nuestra noche de bodas no fue memorable, como algunos cuentan, yo era un novato en cuestiones de sexo, tan solo había tenido alguna relación esporádica con alguna prostituta, por pura necesidad. Sonsoles iba “intacta” tan solo una vez le pregunté si era posible.. cosa que ello me negó, deseaba seguir la tradición, e iria “ pura” , termino que ella empleaba. A mi me parecía normal en aquel medio donde me desenvolvía

Praga me resultó misteriosa, una ciudad llena de sorpresas y donde a veces teniamos la sensación de ser seguidos por alguien.



Una noche, Sonsoles se sintió algo indispuesta, y no quiso bajar a cenar, asi que decidí hacerlo solo, pues necesitaba comer algo. Bajo al restaurante, y allí en una mesa contigua, había una mujer, que no podría definir como guapa, pero había algo en ella que la hacía irresistible, tenía unos ojos oscuros, rasgados, no parecía checa, la piel blanca, con algunas pecas y un pelo tirando a negro/ rojizo, con corte estilo años 20. No me pasó desapercibida, y la miré en más de una ocasión, mirada que fue correspondida por ella. No se me ocurrió acercarme a ella ni por un instante, tampoco hubiera podido hablarle, pues desconocía que idioma pudiera ella hablar. Pero el encuentro con aquella mujer marcó un punto de inflexión en mi vida. Como podía ser que con una mirada entre ambos, algo desconocido para mi, hubiera surgido en mi interior,algo que yo desconocía, y que hasta entonces nunca había experimentado. Alargué la cena algo más de lo habitual, hasta que pensé que ya era tiempo de volver al hotel.

Aquella noche, no tuve deseos de estar con mi esposa, y aquella noche supe que entre Sonsoles y yo ,todo era cuestión de tiempo, pero no de mucho. En los días posteriores le propuse si no sería mejor utilizar algún medio contra ceptivo para que los niños no vinieran tan pronto,, pues había que disfrutar, ella aceptó a regañadientas, pues la madre ansiaba un nieto en tiempo record.

De vuelta a Granada, no me quitaba a aquella mujer de la mente,estaba ausente y si hubiera podido quedarme a vivir en Praga, sin lugar a dudas lo hubiera hecho.

Tres años después, el matrimonio entre Sonsoles y yo era un fiasco, no porque tuvieramos peleas, sino por la monotonía que se había instalado entre nosotros. Nada más llegar tomé una decisión, que para muchos sería difícil de entender, me inventé un viaje a Malaga por motivos de trabajo , pero en realidad me hice una vesectomía, no quería tener descendencia, pero no podía decirselo a mi esposa, me hubiera tachado de embustero,pues este tema había sido debatido entre nosotros y habíamos acordado tener ,no uno, ni dos , sino por lo menos tres,cifra en aquellos años normal, aún no había llegado la moda de uno o como mucho dos.

Un día hablamos de nuestra relación y de la no llegada de los hijos, yo le propuse una separación,pues aún no había llegado el divorcio, y ella lo aceptó.

Yo tardé muchos años en enamorarme de verdad, o bueno eso creí, volvi a rehacer mi vida, pero esta vez sin firma de contrato, pero nunca volví a tener la sensación que tuve en Praga. Aquella mujer quedó grabada en mi mente,han pasado muchos años y cuando echo marcha atrás en el tiempo, siempre me acuerdo de aquellos ojos y su mirada.




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