miércoles, 21 de septiembre de 2016

El don de Timosha. Relato breve





Timosha trabajaba como voz de coro en el teatro Bolshoi de Moscu, las voces que allí había eran especiales, tenían cierto don en las cuerdas vocales que las hacía diferentes a otras cantantes, pero Timosha era también bella, una belleza especial que emana de la mirada y que tienen ciertas mujeres que se saben muy seguras de si misma.

Aquel día de Julio de 1992 Timosha representaba junto a un coro de otras cuarenta voces una opera de Verdi,nada especial aparentemente, una noche más, pero aquella noche de Julio un joven sevillano asistía a la representación desde uno de los palcos, había ido a Moscu como un turista más. Juan pasó de la opera de Verdí y solo miraba a Timosha, ¿como era posible que entre el maremagnun que había en el escenario aquella mujer destacara y pudiera ser observada con otros ojos por un joven español desde un palco? Timosha debía ser especial, y posiblemente mas de una noche debió recibir alguna visita en su camerino de algún joven queriendola conocer, debía estar acostumbrada, pero aquella noche algo distinto debió suceder al ver al joven sevillano, pues aceptó salir con él a cenar, no es lo habitual entre los miembros del Bolshoi, pero también hay excepciones y con Juan se produjo una de ella. En lo que concierne a Juan tampoco era un joven al uso, sabía que gustaba, tenía 30 años y aunque había tenido algún que otro romance, el amor en mayúsculas no había tocado a su puerta, tuvo que ir a Moscu para que alguien entrara en su corazón de forma distinta.

Timosha y Juan se vieron en los días siguientes y quedaron en cartearse, pues aún no había llegado Internet que todo lo hace más fácil, incluso el amor. Hizo un par de viajes más y el tercero fue para contraer matrimonio con ella. A la familia de Juan no le gustó mucho que su preciado hijo contrajera matrimonio con una extranjera y además rusa, pero no hubo nada que hacer, su madre fue y ofició de madrina tal y como manda la tradición.

Un día alguien le pregunto que que tal ama de casa era Timosha, sabia cocinar ? llevar la casa ? la respuesta de Juan fue vaga, cocina algo de comida rusa, pero no le gusta mucho la casa ¿ que te enamoró le preguntaron? Timosha tiene un don, pero no hubo forma de saber más, vaguedades, y él supo del don de Timosha desde el palco del teatro.

Tuvieron una niña y por circunstancias que desconozco  después de 14 años de relación se enfrió, pero llegaron a un acuerdo, seguirían bajo el mismo techo y cada cual haría su vida. Un día hubo un casting en el Teatro de la Maestranza y fue seleccionada, por su voz y posiblemente por algún otro encanto, comenzó una gira por España y en Santiago de Compostela un empresario del textil la divisó desde el patio de butaca, misma historia, en el escenario había una buena troupe entre cantantes y actores, unos treinta pero Timosha debía brillar con algún tipo de luz especial que en estos momentos se me escapa. El empresario fue a visitarla al camerino y de alli a cenar, la historia se repetía. El empresario estaba metido en los cuarenta y parece que tampoco había encontrado el amor, se enamoró perdidamente de ella y la convenció para que se fuera con el a un lugar indeterminado de Galicia, tenía varias tiendas de ropa y la puso al frente de una, no era princesa pero era tratada como tal, después de un tiempo de convivencia le dijo que se divorciara y que se casara con él, pues estaba seguro de ser la mujer de su vida, pero Timosha dijo que no, que ya tenía una familia y que además no se planteaba ni de lejos tener mas hijos. Al poco le llegó una propuesta del Teatro Real de Madrid para una opera, dejó su trabajo en Galicia, y  se fue a Madrid, el empresario iba cada dos por tres a verla, le pedía y le rogaba que se casara con él, pero Timosha parecía tener claro que el tiempo de crear familia había pasado ya y que ahora estaba su carrera como primer objetivo.


No sé que pasó con Timosha, ni tampoco me llegaron a aclarar nunca cual era su don, perdí el rastro de esta historia. Pero debió ser un ser tocado con la varita de la fortuna, todo la salía a pedir de boca. 

Cuando se escribe y para quien se escribe

Para escribir hay que tener dentro el germen y el Don, lo pongo en mayúsculas, porque solo lo tienen unos cuantos, el germen lo tenemos...