sábado, 5 de marzo de 2016

El astrologo

Relato fictício.-

A principios de los 90  trabajaba para un periódico de tirada nacional y  fui enviada a Santiago de Chile,  me habían  encargado una crónica sobre algunos sucesos, acaecidos durante la dictadura del General Pinochet.

Era  mi primer encargo fuera de nuestras fronteras, era además un trabajo de investigación, pues el periodismo de redacción y despacho me aburría.
Después de 16 horas de vuelo que me parecieron interminables el avión de la compañía argentina aterrizó en el aeropuerto Comodoro Arturo Merino Benitez demasiado largo de retener, los chilenos abrevian y dicen Aeropuerto Comodoro, me resultó algo antiguo, cosa normal en muchos aeropuertos , el de Barajas también lo era entonces. Del aeropuerto a Santiago media una distancia de 17 Kms que se me hicieron algo largas.

Llevaba una dirección de contacto que me había proporcionado el periódico, mi estancia allí sería de un par  semana prorrogable  en función del tiempo que me llevara la investigación que debía hacer.Mi primer contacto con la ciudad fue positivo, Santiago era bella, con una arquitectura más parisina que colonial , rodeada de montañas , la ciudad respiraba una calma chicha que yo desconocía acostumbrada al ajetreo de Madrid, los santiagueros me resultaron cordiales pero no empalagosos, mas europeos que otros pueblos de America .

Después de descansar el primer día y pasear un poco fui a ponerme en contacto con la persona que la dirección del periódico me había indicado, era una mujer de unos 50 años bien conservada  y con cierta prestancia , trabajaba de bibliotecaria.El encuentro fue cordial y quedamos para tomar algo al medio día.

Del golpe de Pinochet se habló lo justo en algunos medios, no fue obra de una sola persona sino de un grupo de militares liderados por el vicealmirante  Jose Toribio Merino y el General Gustavo Leigth y detrás de ellos la plana mayor de la CIA, se sospechó entonces que Henry Kissinger, el todopoderoso  secretario de estado alabado por el sector más reaccionario mundial y odiado también por muchos estuvo detrás, esas sospechas se confirmaron con el tiempo, pues el mismo llegó a decirlo.

Pero lo mejor estaba por llegar, cuando comencé a hacerle algunas preguntas sobre Pinochet. Ella había nacido en Valaparaíso como Augusto y sus familias se conocían aunque no eran íntimos, había una diferencia de edad entre ellos considerable, durante unos años perdieron  el rastro el uno del otro pero a finales de los 60 coincidieron en una fiesta, Augusto se mostró cordial conmigo le comentó Beatriz incluso algo mas que cordial, me pidió el tel y yo se lo di sin más pues éramos antiguos conocidos, la sorpresa fue cuando el primer día que quedamos me dijo que siempre había sentido algo por mi que no sabía bien como definir, si era atracción o algo más, me quedé sorprendida y le dije que yo tenía una relación con un sindicalista, éramos pareja aunque no estábamos casados, él además estaba ya casado y con hijos y ahí quedó la cosa, no insistió y no volví a verlo hasta días después del golpe.

Beatriz me dijo que haría gestiones  para proporcionarme algunas películas que se encontraban custodiadas en la hemeroteca “material sensible” al que no podía acceder todo el mundo y  que le diera unos días. Me recomendó que conociera Península Valdés y que a la vuelta la llamara por teléfono.

Dos días mas tarde estaba en Península Valdes, se encuentra al Oeste de Argentina y al Este de Chile, aunque pertenece a Argentina. Es un lugar sin ruidos, con pocos habitantes, reconocido como patrimonio mundial de la humanidad, siempre estuvo habitado por los patagones, aunque en la actualidad hay una mezcla de europeos e indios, físicamente son distintos al resto de los chilenos, rostros muy alargados y piel rojiza. Alquilé  una cabaña acogedora, y me hubiera quedado allí por tiempo, el lugar me  pareció idílico, poco ruido excepto el que hacen las orcas a su paso por el mar, la gente amable pero lo justo, la comida mezcla de distintos países, había un gallego que regentaba un restaurante donde se podía encontrar desde el tipico pulpo a feria hasta algún plato de comida criolla.

Un día paseando  por la ciudad vi un cartelito: Astrologo, salga de dudas. Y como venía de una ruptura sentimental larga donde estuve a punto de contraer matrimonio con un colega, sentí curiosidad,  aún no estaba superado del todo , quedaban coletazos de aquella relación que me marcó bastante. Entré y solicité una consulta, me pidió unos datos personales, me dijo le dejara el 50% del montante y que volviera al día siguiente.
La consulta fue más que interesante, estuvo muy acertado pues algunas cosas de las que me pronosticó se cumplieron con el tiempo. Había algo de enigmático en el personaje, tenía unos bellos ojos verdes, un pelo entre canoso y castaño y una mancha rosa de esas que llaman antojo debajo de un ojo, me dijo su nombre,  se llamaba Raúl.

Ya de vuelta a Santiago llamé a Beatriz y me invitó a pasarme  por su casa pues no quería que nos vieran juntas. Ya en casa me dio algunas cintas y se me ocurrió preguntarle que fue lo que sucedió en el segundo encuentro con Pinochet .

Yo por aquel entonces estaba muy comprometida con el sindicato obrero chileno, hacíamos reuniones en casa, pertenecía a la dirección  del mismo así como Raul mi compañero, en total éramos unos 12 los que habitualmente nos reuníamos y días después del golpe la policía irrumpió en un local clandestino donde nos encontrabamos  y detuvieron a casi todos, yo pude saltar por la ventana de un aseo pues la casualidad quiso  que en el momento de la detención me encontrara allí. Cuando pude salir y escapar quise saber que había sucedido con mis compañeros y supe que se encontraban detenidos en el estadio de futbol  junto a un centenar de personas, entonces me acordé de lo que un día me dijo Augusto: Si alguna vez necesitás algo decímelo, no lo dudé, fui al Palacio de la Moneda y le entregué una carta al guarda con mi mi nº de tel, le dije se la diera en mano pues me conocía, aquella misma tarde sonó el tel , era él ¿ Que sucede Beatriz? Le comenté en la situación en que me encontraba y me invitó a pasarme por su despacho,” hablamos” yo estaba dispuesta a lo que me pidiera con tal se salvarle la vida a Raúl, me dijo que haría gestiones para que lo liberaran.

Al día siguiente el tel volvió a sonar, esta vez fue la secretaria de Augusto quien con voz trémula  me dijo que cuando el General Pinochet llamó para saber del paradero de Raúl le comunicaron que había muerto. Me presenté en las dependencias policiales, de allí me mandaron al tanatorio, del tanatorio a la morgue del cementerio para finalmente decirme que había sido enterrado en una fosa común junto a otros, durante un tiempo llevé flores y visitaba la tumba, mi desconsuelo era grande, a mi no me molestaron nunca , el sindicato quedó disuelto y yo seguí trabajando, no he vuelto a conocer a ningún hombre que me atrajera lo suficiente, me dejó una huella grande.

¿ Como era ? pregunté yo. Ohh , era enigmático, masculino, con un carisma especial,, tenía don de gentes, muy inteligente, me hacía feliz. Beatriz se levantó y me trajo una foto, aquí debería tener unos 40. Me quedo mirandolo y la cara que debí poner fue de tal sorpresa que me preguntó ¿ le sucede algo? No dije, me recuerda a alguien que conocí. ¿ Acá en Santiago ? No, no fue en España. ¿ Que aficiones tenía ? Muchas pero quizás donde mas destacó fue en la astrología, era buen astrólogo, de hecho tenía una consulta que era frecuentada por mucha gente.

¿ El día que os pillaron en la reunión, pudo ser alguien que se soplara? Sin duda repuso Beatriz. ¿sospechó de alguien? No , sinceramente no, a día de hoy sigue siendo un interrogante.

 Salí del apartamento de Beatriz con una duda ¿ debía decirle que el soplón fue Raúl y romper la magia del recuerdo que ella tenía y que había hecho que no encontrara a ningún otro hombre digno de su amor?

No me atrevía a tomar una decisión en caliente, así que decidí consultarlo con la almohada, y al día siguiente fui a casa de la bibliotecaria , le sorprendió  verme, le dije que tenía algo importante que contarle, no sabía muy bien como comenzar pero al final lo solté: Raúl vive, reside en Península Valdés.

 ¿No puede ser, como lo sabe? 

Ejerce como astrólogo, lo reconocí en la foto por la mancha en su rostro, es él, sin duda. Beatríz cayó redonda en el sofá con el rostro desencajado, me pidió la dirección, dos lagrimas brotaron de sus ojos, cuando dejé el apartamento salí mal, y me hice la misma pregunta que el día anterior ¿ Tenía derecho a ...? Hoy todavía no lo tengo claro y el tiempo a veces te da una visión distinta de las cosas, quizás hoy hubiera reaccionado de forma distintas y hubiera dejado a aquella mujer con el buen recuerdo de un sindicalista que dio su vida por la causa.




Cuando violar a una mujer sale casi gratis.

La mayoría de la sociedad española ha reaccionado de forma contundente a lo sucedido durante los sanfermines, digo la mayoría porque h...