jueves, 14 de enero de 2016

Recuerdos de Fés IV




Esta era la parte de arriba de la vivienda y en imagen los propietarios, los Sres de Chocroum , no es la primera vez que hablo de ellos  ni que pongo su foto pero dejaron muy buen recuerdo en mi, ya en Sevilla me carteé algún tiempo con Shalom  pues Alice había fallecido, la suya fue una historia de amor muy especial que algún día contaré, a veces comía Dafina y Orisa de Trigo con ellos, Alice cocinaba bien como casi todas las mujeres judías de Marruecos. Como vereis al fondo de la foto hay un bosque, no sé que habrá sido de él.

Recuerdo algunas cosas de mi vida en Fés, a veces me vienen a la mente y las añoro.

En la vivienda que tenía no había  ni tele ni lavadora ¿ se puede vivir sin ellas? Si, claro que si, es otro sistema de vida, ninguno de los que vivíamos en los distintos apartamentos de la casa del Sr Chocroun teníamos ambos artilugios, estábamos de paso, un paso que para algunos fue de algunos años pero lo mejor es que no lo necesitábamos.

Si quería saber de alguien tenía que cruzar media ciudad e ir a verla porque tampoco tenía teléfono, no llevaba vida de ermitaña pues hacía muchas actividades, curso de ingles en el centro americano, gimnasia ritmica en el centro español y también aprendí a hacer dulces judíos.

Algunas tarde iba a casa de Luisa la esposa de Mohamed  Metiri, siempre tenía algo que ofrecerme, había eso que se llama contacto humano, hoy se manda un Watshap o como se escriba me da igual si lo escribo mal, yo no lo tengo, no me interesa ese tipo de comunicación ya con el Face voy sobrá.

En aquellos años había soirées, recuerdo una especial, Soirée charcuterie (*)cuando algunos viajabamos  sabíamos lo que teníamos que llevar lo que no había en la ciudad, bueno si había pero a precio de oro, en el mercado había un charcutero francés que hacía un jamon York excelente

Así eran aquellos días, un clima puro con las montañas casi bordeando la ciudad, Ifran no muy lejos, y unas verduras que entonces no se llamaban ecológicas porque no era necesario cada cual tenía su huerta y eran productos sin químicos. Si alguien se ponía pachucho los amigos te visitaban y te traían algún detalle, hoy te enteras por el face de la muerte o la enfermedad de algún conocido, son otros tiempos  y yo debo haber envejecido mal¿ se puede añorar aquello? Si, es mi caso, era un mundo mas solidario.

(*) Una vecina llegó de Marsella y trajo jamón de allí parecido al serrano pero con un punto distintos ( ahumado como el de Burgos, está bueo) y una cosa que se llama Servelac, parecido a la butifarra casera catalana también llamada blanquillo, los invitados fuimos a la tienda de licores y compramos bebidas, el Cuvé du president, un vino hecho en Sidi Sliman ( Marruecos) que no está mal y el Oustalet  con cierto predicamentos en aquellos años pero la carta se ha ampliado en estos últimos años, suelen ser cepas francesas que trajeron de distintos lugares y que han resistido bien el paso de los años.                                                   Han surgido nuevas marcas.



viernes, 8 de enero de 2016

Las dos Españas.


Ya lo dijo el poeta y no se equivocó

Duele, me duele y lo digo con pena sin ánimo de nada.Han pasado ya 80 años de aquella tragedia que se llamó guerra civil donde España quedó divida en dos bandos, cuando llegó la democracia algunos pensábamos que eso acabaría en breve pero no, 80 años después sigue habiendo dos España enfrentadas , ahora en un bipartidismo, nada de lo que hace un partido le parece bien al otro, los simpatizantes de una ideología ya pueden ver lo peor de lo peor que callan y se dedican a tirar piedras contra los otros y digo contra los otros no estoy nombrando a nadie, pero eso además se lleva al terreno de lo absurdo cuando no del insulto, asi hoy puede ser el traje del Rey Gaspar y mañana puede ser que vieron a Carmena tomando un chocolate con churros.

En ningún país del mundo sucede algo semejante, bueno quizás Cuba donde las espadas están siempre en alto entre castristas y anti, veremos que sucede el día que el Comandante falte, en Cuba hay intransigencia en ambos bandos pero aquí en España no nos quedamos cortos y con un agravante la Iglesia de por medio, cuando no se puede echar leña al fuego porque no lo hay,hay que inventar, en estos momentos se están haciendo cosas buenas para una mayoría y no para un puñao de privilegiados  pues se echa mano de ella, y se oyen barbaridades del estilo de: Quieren terminar con la Iglesia, nos quieren echar, no, dejen ya de decir bobadas, lo que se pretende es terminar con privilegios de una casta casposa donde la Iglesia tiene mucho que decir, que paguen sus impuestos como en cualquier país de Europa, eso es lo que se pretende, y los que quieran ir a darse golpes de pecho todos los días que lo hagan, mientras  lo hacen están entretenidos.

¿Hasta cuando durará todo esto? Esas dos Españas enfrentadas, pues si en 80 años no hemos podido solucionarlo me temo que cualquier día nos volvemos a enfrascar en otro tinglado y entonces todos lo lamentaremos.
A los parados hace tiempo que dejaron de respetarlos.



domingo, 3 de enero de 2016

Restaurantes y otros cuentos.


Habrá quien me tache hasta de cateta pero me da igual, si en algunos asuntos siempre he sido progresista y vanguardista en cuestiones culinarias soy de pueblo y muy tradicional.

Desde hace unos años se han puesto de moda los restaurantes que están en la guía Michelín, caros y estrambóticos en algunos casos, yo tan solo he ido una vez en mi vida, fue en Sevilla y ni recuerdo el nombre pero aunque lo recordara ni lo diría, a alguna mente preclara se le ocurrió que en aquel lugar se comía muy bien porque tenía un par de estrellas de la guía Michelin y fuimos sin saber muy bien lo que nos esperaba.

Y lo que nos esperó fue una tomadura de pelo, nombres rimbombantes para cosas normales, un plato exageradamente grande y una porción ridícula de comida con mucho adorno de colorín, con dos platos te quedabas como si no hubieras comido nada, había que pedir por lo menos cuatro a una media de 10 €, osea que había que dejarse 40 mas el postre y la bebida, los postres no bajaban de los 6 € aunque pidieras un arroz con leche, nos limitamos a pedir dos platos por comensal y decidimos no pedir postre.

Fue la primera y la última vez que entré en un restaurante de los que ahora se estilan. Lo mío es el mesón de toda la vida, con un menú que puede oscilar entre los 9 y los 12 €, en Madrid me gustan los que están detrás de Sol, y donde ponen un buen cocido madrileño, yo después de un día de ajetreo de andar y visitar necesito un plato caliente , donde el camarero no se pegue a mi espalda y me deje comer con tranquilidad , en estos lugares suelen tener un buen cocinero que conoce la comida tradicional, en Madrid no se come mal por 10/12 €, los calamares a la romana y la tortilla de patata la hacen muy bien y por supuesto el cocido.

Ahora he leído un articulo donde un cocinero de postín critica a este tipo de restaurante pensados para turistas, pensará el cocinero que todos disponemos de 50 € para comer o incluso mas.


Aquí en la Comunidad valenciana hay buenas arrocerías que por unos 15/20 € te pueden servir un buen arroz y un segundo, pienso que es un error gastarse un dineral en un restaurante de la guía Michelin, hay mucho cuento.

Buen provecho.

Las 50 sombras machistas.

Cuando Erika L Mitchell terminó su manuscrito, se encontró con el dilema que se encuentran muchos autores, que las editoriales por motivo...