miércoles, 30 de diciembre de 2015

Recuerdos de Fés III

Estoy leyendo un libro sobre los judíos de Bulgaria y de pronto me acordé de un vecino búlgaro que tuve en Fés, el libro en cuestión se llama la Estratagema escrito por una mujer judía Lea Cohen, y algunas cosas de las que se cuentan me han hecho reavivar la memoria sobre aquel  extraño vecino que en su día tuve.

No recuerdo su nombre no sé si por complicado o porque no dejó ninguna huella en mi, tampoco fuimos vecinos mucho tiempo, un año creo, el lugar donde vivía era para que lo entiendan un chalet con distintos apartamentos, y compartíamos jardín y piscina, así que era muy frecuente encontrarse a alguien en el banco o el césped con quien charlar.

Un día el búlgaro  ( me voy a referir a él así ) me preguntó si yo sabía jugar a la ajedrez, casualmente sabía, había aprendido en Larache en el Casino, recuerdo que había un lugar con muchas mesas de ajedrez y fue allí donde aprendí, pero  nunca me entusiasmó demasiado, habían pasado los años y ya casi ni recordaba, cuando de pronto alguien me propone jugar, le dije que si pero advirtiéndole que hacía años que no jugaba y que lo mismo se aburría, no recuerdo cuantas partidas  compartí con él, pero si que era algo “hermético” hablar con él no era fácil , apenas hablaba francés y yo me preguntaba como podía explicar una clase de química, y era también desconfiado, esa desconfianza eslava que muchos latinos no entendemos, pero viniendo de donde venía donde el espía podía ser el vecino inofensivo se entendía.

Un día me dijo que estaba esperando a su novia, una francesa que había conocido en su país mientras veraneaba, no dijo más y yo tampoco pregunté, Muriel llegó y tuve oportunidad de conocerla, un día charlando en el jardín me comentó que se habían conocido hacía poco menos de un año, ella fue allí a veranear y una noche  en una discoteca se conocieron, solo tuvieron oportunidad de tratarse 15 días, se cartearon y ahora venía a formalizar el papeleo de la boda en el Consulado francés, Muriel era secretaria en Paris con buen sueldo, era rubia y de ojos azules pero una mujer muy corriente en todo, eso si agradable y educada, y debía rondar los 42/44 aunque soy muy mala calculando años, él debía estar por la misma edad , traía ya su vestido de novia, y la boda tuvo lugar en Fés, solo dos testigos  familiares de ella,  tuve la sensación y nunca sabré si mi intuición era correcta que el enamoramiento era mas por parte de ella que de él que debió encontrar el gordo de la lotería , en Bulgaria estaban prohibidos los matrimonios con extranjeros/as , el había salido por que era miembro del partido y estaba en régimen de cooperante, pero en Marruecos nada le impedía contraer matrimonio, nunca más supe de ellos.

Los búlgaros tenían objetos muy extraños, cuando se fue me vendió una plancha que compré por lo "exótica" que era y que en la mudanza de Marruecos a Sevilla se extravió, pero era digna de un Museo, recuerdo que cuando la ensañaba todo el mundo me decía: ¿De donde has sacado eso? Por allí pasaron más, pero había algo en ellos que no sabría definir que  hacía que no me encontrara a gusto, un día me hablaron de un invento búlgaro, el reloj cancerígeno, todo un logro, tenían una especie de fábrica dedicada a este tipo de inventos, también me dijeron que unos de los castigos que infringian era enviar a los disidentes a cortar rosas a los campos, en Bulgaria existe una rosa llamada la rosa de Bulgaria con la que hacen perfumes y cremas, pero el pinchazo de la rosa puede acarrear el tétanos, la persona que me contó esto no volvió a su país, el y su esposa pidieron refugio político en Canadá, destino muy solicitado en aquellos años, este país estaba sobre dimensionado por los exiliados de países del Este.


A los pocos días de irse estando el apartamento sin ocupar llegó un día un hombre de unos 50 años vestido de Pope, uno de los rumanos que también vivía allí me pidió el favor de que le dejara dormir un par de  noches, cosa que hice pues la depositaria de las llaves era yo y dos o tres días mas tarde un amigo marroquí casado con una española me dijo: Cecilia como se te ocurrió dejar dormir en el apartamento al rumano, le expliqué un poco la situación y le dijo que solo fueron dos noches porque no disponía de dinero para hotel, y este amigo marroquí me respondió: No has pensado que hace un Pope rumano en Fés , si aquí no queda comunidad ortodoxa, y los pocos rumanos que hay son miembros del PCR y no son religiosos, creemos que ese hombre no era Pope.. luego supe con el tiempo que entre los vecinos rumanos había también  un informante, a veces nada es lo que parece.

En imagen el Palacio Real, yo vivía a unos 200 metros, justo al lado se encuentra el Mehlaj ( la juderia)

Cuando se escribe y para quien se escribe

Para escribir hay que tener dentro el germen y el Don, lo pongo en mayúsculas, porque solo lo tienen unos cuantos, el germen lo tenemos...