lunes, 4 de mayo de 2015

Los Domingos en Marruecos

                                                             

                                                                           Pinares de Larache

Los  españoles  que vivíamos en Marruecos teníamos  una sana costumbre que luego aquí hemos perdido por circunstancias varias, pero allí nos encantaba  ir al campo los domingos y pasar gran parte de la jornada al aire libre, comiendo, jugando al futbol  y a las cartas después de la siesta de rigor  – los españoles generalmente paella y otros exquisiteces patrias, cada familia tenia su especialidad.

En Larache el lugar preferido era la Gaba, palabra cuyo origen esta en Al-gaba, bosque, es una palabra poco utilizada en España, es de origen árabe. Pues bien allí a la Gaba recuerdo haber ido en alguna que otra ocasión, yo no soy especialmente campera, no cambio un día de playa por uno de bosque, pero aquello tenía su encanto. En Larache no solo íbamos los españoles también algunos marroquíes se apuntaban al sarao campestre.

En Rabat y Casablanca también había domingos camperos, allí estaban los españoles por un lado, los franceses por otro, los italianos,, los judíos no eran mucho de campo.

Y en Fés ciudad donde viví algunos años, el chiringuito campero lo organizaba el sacerdote de la Iglesia católica, francés , pues allí las misas se decían en este idioma, era un hombre de espíritu abierto, del que se contaba alguna que otra historia, no sé si con fundamento, pero al haber poca comunidad religiosa una monja que hacía labores en distintos hospitales cuidando enfermos  vivía en la casa contigua a la del párroco, lo cual despertó algún que otro chisme, posiblemente sin fundamento. 

Este sacerdote de cuyo nombre no me acuerdo, gustaba de organizar comidas de hermandad con otras confesiones, en este caso protestantes y ortodoxos, en Fes hubo comunidad ortodoxa y una Iglesia que nunca llegué a visitar pues siempre estaba cerrada, la protestante  tampoco llegué a conocerla, hoy me arrepiento de muchas cosas, pero cuando vives en el lugar no das importancia a edificios y cosas que luego resultan importantes, en mi caso para escribir.

A esas comidas nunca fui, pero si mi tía, era un ambiente distendido. Llegó un momento en que eran cuatro gatos por iglesia, y entonces el arzobispo de Casablanca autorizó misas alternativas en las distintas iglesias, un domingo era en  una y allí iban todos los cristianos, otro domingo en otra,, son las cosas buenas de vivir en un país extranjero aprendes tela y te das cuenta que Dios esta allá donde tu estés…

También había  comidas camperas laicas, tenía una amiga que participaba   y me contaba que por allí aparecían los de la cooperación soviética, no se juntaban con nadie, ni tampoco  hablaban  lo tenían prohibido, yo lo supe por unos vecinos rumanos que conocían algo mejor al pueblo ruso, por afinidades ideológicas y me comentaban las normas que tenían, normas soviéticas diría yo hoy.

Si estoy escribiendo este post es porque estaba leyendo un librito pequeño , antiguo  cuyo titulo lo dice todo: Dentro de una embajada soviética- Memorias de un diplomático ruso en Birmania, y al leer las normas y prohibiciones me acordé de aquellas comidas,,

Aquí en España la antigua colonia de residentes en Larache sigue organizando una vez al año una comida campera ( el 1 de Mayo) en la ciudad de Cádiz en un lugar de pinares, se rememoran viejos tiempos, pero ya nada es igual.

Las 50 sombras machistas.

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